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¿Una casa en la Costa Brava a partir de 1.000 euros?

Inveslar acaba de cerrar su décima operación de crowdfunding inmobiliario y pone en marcha una nueva oportunidad de inversión

El nuevo proyecto busca financiar la construcción de una casa modular de bajo impacto medioambiental

El objetivo es lograr 275.000 euros; la rentabilidad anual estimada supera el 12%

 

Barcelona, 27 de septiembre de 2017.- Inveslar, The Urban Invesors ha cerrado con éxito un nuevo proyecto de crowdfunding inmobiliario, el décimo en poco más de un año, y ha puesto en marcha ya una nueva oportunidad para los inversores. Inveslar ha logrado una cifra récord en su trayectoria, logrando reunir 349.000 euros para la compra de un inmueble ubicado en la zona Sagrada Familia de Barcelona. En esta ocasión, un total de 105 personas han participado en la financiación colectiva del piso.

 

La compañía, pionera en instalar una casa de obra nueva en España financiada completamente mediante crowdfunding, vuelve ahora a apostar por un proyecto en Girona, donde inició sus operaciones. El undécimo proyecto de Inveslar busca financiación para una casa que se ubicará en la Costa Brava. Concretamente en la urbanización Rosamar, junto a la cala Canyet (a menos de 50km de Girona y a unos 110 de Barcelona).

 

Bajo impacto ambiental y alta rentabilidad

En esta ocasión el nuevo proyecto de Inveslar tiene una particularidad: el inmueble a financiar, que aún no está construido, se basará en los principios de la arquitectura sostenible. La obra se realizará a través de un sistema de construcción modular, realizada en seco en taller y transportada finalmente a la parcela, donde se ensamblarán las piezas in situ. Un tipo de construcción que  minimiza el impacto ambiental por la reducción de residuos generados, además de reducir costes y tiempo de construcción. “Rosamar IN”, nombre con el que se ha bautizado al nuevo proyecto de Inveslar, contará con calificación energética A. Una casa modular con “espíritu nómada”, que crece y decrece según las necesidades de cada momento y circunstancia -ya que es posible añadir nuevos módulos, así como reducir y trasladarlos  a otra ubicación-.

Lo que no cambia es la alta rentabilidad para los particulares que apuesten por financiar el proyecto. Rosamar IN precisa de 275.000 euros para ser una realidad. Los inversores pueden participar a partir de 1.000 euros, y la rentabilidad anual estimada se sitúa en el 12,33%.

Rosamar In será un proyecto de “Venta Flash”, un sistema que consiste en poner a la venta la vivienda, una vez se alcance el 100% de su financiación, con un periodo estimado de 12 meses para su comercialización. Una vez vendida la casa, todos los participantes reciben sus beneficios en función de la aportación realizada.

Las cifras avalan el nuevo modelo de inversión

Inveslar inició su actividad en 2016. El verano pasado la compañía instaló en l’Escala (Girona) la primera casa de obra nueva de España financiada completamente mediante crowdfunding inmobiliario. En aquella ocasión, los inversores participantes (un total de 19) lograron una rentabilidad del 12,56% en menos de seis meses, tiempo en el que se vendió la propiedad.  

En poco más de un año las cifras no han dejado de crecer. Son ya diez los proyectos financiados mediante crowdfunding, 7 pisos en Barcelona y 3 casas en Girona. Los dos últimos, con números de récord, tanto en inversores (144 personas participaron en la financiación colectiva del penúltimo proyecto, un piso en Barcelona) como en inversión (el último piso financiado ha llegado a los 349.000 euros). Para Carles Serradell, socio fundador de Inveslar, The Urban Investors, las claves del éxito son tres: “En primer lugar, los proyectos son comprensibles, transparentes y resulta muy cómodo que todo el proceso se haga online, sin trabas, papeleos ni burocracia; en segundo lugar, muchas personas han dejado de confiar en los bancos para gestionar sus ahorros: desean decidir dónde invertir el dinero, comparar y buscar la mejor rentabilidad pensando en su futuro; por último, el hecho de lograr que un sector como el inmobiliario, cerrado y poco accesible hasta ahora, se haya democratizado; la esencia del crowdfunding reside en que los particulares, en comunidad, alcanzan la fuerza de los grandes inversores tradicionales”.

 

Carles Serradell apunta que el objetivo es siempre “lograr la máxima rentabilidad para los ahorradores que quieren entrar en esta nueva vía, libre, sin burocracia, y llena de oportunidades, que supone la irrupción de la economía colaborativa en el sector inmobiliario”.

Inveslar, The Urban Investors aglutina ya una comunidad de más de 2.600 miembros. Alrededor de un 60% de ellos han diversificado sus ahorros participando en al menos dos de los proyectos financiados a través de crowdfunding inmobiliario. Entre todos los proyectos 100% financiados se ha invertido cerca de 1,8 millones de euros, y se ha retornado a los inversores más de 320.000 euros, con una rentabilidad anualizada media superior a un 17%.